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Úbeda

Juan Pasquau Guerrero en su despacho


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PREGÓN DE FERIA

Juan Pasquau Guerrero

en Conferencias. 28 de septiembre de 1974


        

¡Atención! La feria de Úbeda viene. La feria llega. La feria está aquí. Trae su música de ayer y su ruido de siempre. Cada año es distinta y, sin embargo, cada año es igual. Ubetenses: preparad la alegría, el corazón y la bolsa. Porque la feria es júbilo para todos. Viene a traer recuerdos felices al viejo, ilusiones nueves a la joven que se hizo mujer en un trasnoche, al chiquillo que estrena vía en la vida. La feria es para todos: para don Pedro, para Pedro y para Periquillo. A todos dice su palabra. Nadie se excuse de divertirse donde pueda, como pueda y cuando pueda. San Miguel de septiembre está aquí. Por San Miguel, Úbeda cumple años. Hace en San Miguel, en este 1974, setecientos cuarenta años que Úbeda dejó de ser mora para hacerse cristiana. Todos los chiquillos de la escuela lo han ido diciendo a su casa. El 29 de septiembre de 1234, San Fernando, rey de Castilla, entro con su ejército por una de las puertas de su muralla. Y Corredera arriba y Real abajo se plantó en el Alcázar. Y colocó en Santa María —la antigua mezquita— la imagen de Santa María.

¡Cómo han pasado los siglos! Como han pasado los años. Pero Úbeda, que es antigua, muy antigua, no es vieja. Está siempre joven. Miradla, vedla, oídla, en constante renacimiento. Úbeda quiere entrársenos a todos en el corazón. En San Miguel, Úbeda nos despierta los gozos escondidos, enciende las ascuas, aviva los fuegos del alma. Gigantes, campanas, toros, verbenas, poesía, globos, avellanas cordobesas, volantes, cohetes, teatro, caballistas, carrouseles, circos, pinchitos, payasos, tómbolas, buñuelos, «mocicas»... Prisa, descanso, cansancio, ilusión, sueño, deseo, nostalgia... ¡Elijan, señores, elijan! Son los días nuestros, los días felices en que el alcalde deja los papelorios y dice a todos: ¡Ubetenses, ordeno y mando la alegría!

Atención. La feria va a estallar. Cada uno lleva a cuestas su problema, su preocupación. Y la feria se hizo, la feria se hace, para que cada uno deje por una semana su preocupación o su problema encima del armario o encerrados en el cajón de su despacho. Para que don Pedro, Pedro y Periquillo se unan en un mismo gozo. En la feria, Úbeda mete su corazón junto al nuestro. Su joven corazón de mil años de edad. Y como es un corazón lleno de historia, empuja, ilumina, «achucha», levanta la juventud futura de los niños, la juventud presente de los jóvenes y la juventud pasada de los viejos. ¡Atención! Feria para todos. Fiesta para todos. ¡Úbeda para todos! Juventud para todos.

Y arriba, más allá del cielo dorado de septiembre, el Arcángel Miguel, le lleva a Dios «recados» de la ciudad. ¡La feria va a estallar! ¡Música!